Los primeros auxilios psicológicos consisten en la atención inmediata que se le da a una persona tras haber sufrido una situación dramática. Ante cualquier incidente crítico la ayuda psicológica va dirigida a las personas que experimentan reacciones de estrés agudo. Esta ayuda debe ser proporcionada por psicólogos especializados en desastres u otras personas que estén capacitadas para proporcionar asistencia primaria.
Para que un incidente sea crítico para una persona esta debe experimentar o ser testigo de la muerte de alguien, de lesiones graves o de amenazas a su propia persona. Se produce un temor intenso por la propia vida y por la de sus seres queridos y esto lleva a que se produzcan respuestas muy intensas como el temor, el horror o el desamparo y genera una respuesta emocional de ansiedad desadaptativa.
En el artículo «Atención Psicológica Postdesastres: Más que un «Guarde la Calma». Una Revisión de los Modelos de las Estrategias de Intervención»,[1] de Claudia Pineda Marín y Wilson López-López, una situación de crisis se produce cuando:
«La situación desborda la capacidad de afrontamiento que tiene el sujeto y sus repertorios aprendidos no le sirven para solucionar el evento u obtener resultados positivos». Añadiendo que estas situaciones se distinguen porque «tienen características distintivas, como son el hecho de afectar a muchas personas al mismo tiempo, tener un carácter repentino, un impacto poderoso, percepción de incapacidad de control, pérdida de la confianza de las víctimas y persistencia de los efectos.» (Reyes y Elhai, 2004; Roberts, 2000).
